Si alguna vez necesitas una evacuación médica o un rescate desde tu barco, lo más probable es que llegue un helicóptero. Y en ese momento, lo que haga la tripulación del barco en los minutos previos puede facilitar mucho el trabajo… o complicarlo. En esta guía te contamos, desde el lado del rescate, cómo preparar el barco para una evacuación en helicóptero: qué despejar, cómo moverte en cubierta, qué no tocar y qué esperar si toca saltar al agua.
Antes de nada, una idea que conviene tener clara: no hay dos misiones iguales. Hay procedimientos, pero sobre todo se entrena para adaptarse a las variables: el estado de la mar, el viento, la luz, el tipo de barco o la autonomía del helicóptero en la zona. Por eso, por encima de cualquier consejo, la regla es una: radio a mano y seguir las indicaciones de la tripulación del helicóptero.
Antes de que llegue: pide ayuda pronto y ten la radio a mano
Un helicóptero puede tardar en llegar, así que cuanto antes se pida ayuda, mejor. Con una radio VHF con llamada selectiva digital (DSC), el botón de socorro envía la alerta con tu posición; después, llamada por el canal 16. Si la situación lo justifica, activa la radiobaliza. Lo explicamos en comunicación de emergencia y, si quieres tenerlo a mano, imprime nuestra tarjeta de hombre al agua con la plantilla de MAYDAY.
Mientras esperas, ten un VHF portátil cargado y a mano: cuando el helicóptero esté encima, el ruido hace difícil hablar desde la radio fija y es por ahí por donde te darán las instrucciones. Y si alguien cae al agua con un portátil estanco en el chaleco, los medios aéreos pueden localizarle por radiogoniometría. Te lo contamos en cómo te encuentra un helicóptero de rescate.
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Preparar la cubierta: despejar la zona de trabajo
Facilitar el trabajo del helicóptero queda en manos de la tripulación del barco, siempre que no empeore la seguridad de nadie, ni a bordo ni del helicóptero. No se trata de desmontar el barco: se trata de despejar la zona de trabajo lo máximo posible.
| Qué hacer | Por qué |
|---|---|
| Avisar y mantener la radio a mano | La tripulación del helicóptero te dirá cómo quiere trabajar: si mantener rumbo y velocidad, parar o qué zona despejar. |
| Chalecos puestos y abrochados | Todo el que esté en cubierta y, por supuesto, quien vaya a ser evacuado. |
| Trincar todo lo suelto | El rebufo del rotor levanta cojines, toldos, ropa y cabos. Algo que salga volando puede herir a alguien o acabar en el rotor. |
| Despejar la zona de trabajo | Lo máximo posible y sin comprometer la seguridad: cabos, antenas abatibles, toldos, bimini… |
| En velero, arriar o recoger velas | Una vela que flamea con el rebufo es un peligro y hace el barco imprevisible. |
| Preparar una escala | Facilita muchísimo que el rescatador suba a bordo desde el agua. |
| Guantes para quien ayude | Por si hay que manejar la línea guía. |
| Documentación del paciente | Bien guardada dentro de su ropa o del chaleco, nunca suelta en la mano. |
| De noche, luces hacia la cubierta | Ilumina la zona de trabajo, pero nunca apuntes focos ni linternas al helicóptero: deslumbras al piloto. |
En muchos veleros y lanchas, la plataforma de baño de popa es una buena zona de trabajo: si se puede abrir o retirar el púlpito, queda un espacio despejado y cerca del agua. En un velero, eso sí, la jarcia limita mucho dónde se puede trabajar, y muchas veces la tripulación del helicóptero opta por la línea guía o por trabajar desde el agua para no acercarse a ella. No hace falta soltar el backstay ni improvisar: mal hecho, puede dar más problemas de los que resuelve.
Cómo llega el rescatador
Hay varias formas de hacerlo y la elige la tripulación del helicóptero. En embarcaciones pequeñas y veleros es muy habitual que el rescatador baje al agua y llegue nadando hasta el barco, llevando una bolsa con la línea guía unida al gancho de la grúa. Una vez a bordo, entrega la línea a un tripulante y, a partir de ahí, la línea guía sirve para controlar el gancho y la camilla, la cesta o la eslinga mientras se izan.
Para que pueda alcanzarte a nado, el barco tiene que estar lo más quieto posible: motor parado o desembragado y, en un velero, velas arriadas. Si el barco deriva mucho, un ancla de capa por proa ayuda a estabilizarlo. Y ten preparada una escala: subir a bordo desde el agua, con el equipo, cuesta mucho más de lo que parece.
Las normas para la línea guía y el gancho coinciden con las que recoge el Manual IAMSAR (volumen III, sección 2, el que llevan los buques):
- No los toques hasta que hayan tocado el agua o el barco. El helicóptero acumula electricidad estática y la descarga al primer contacto.
- Nunca amarres la línea guía al barco ni la enganches a nada: se sujeta con la mano, mejor con guantes. Recoge el cabo solo cuando te lo indiquen.
- Si el helicóptero interrumpe la maniobra, suelta el cabo de inmediato y vigila que no se enganche en nada.
- Haz solo lo que te pida el rescatador. Él decide cuándo izar y cómo.
Evacuación médica: cómo ayudar al rescatador
Si se trata de evacuar a un herido o enfermo, el rescatador valorará su estado y elegirá el medio: camilla o cesta para izarlo en horizontal (por ejemplo, si puede tener una lesión o si lleva un rato en agua fría: el Manual IAMSAR advierte de que izar en vertical a una persona con hipotermia puede provocarle un grave choque o incluso un paro cardíaco), y eslinga o triángulo cuando puede ir sentado o en vertical. Lo que más ayuda desde el barco:
- Tener al paciente con el chaleco puesto y protegido del viento y del agua.
- Contarle al rescatador, en pocas palabras, qué ha pasado, cuándo y qué medicación toma o se le ha dado.
- Guardar su documentación y un papel con la medicación que se le ha dado dentro de su ropa o del chaleco, como recomienda IAMSAR, nunca sueltos: con el rebufo, cualquier papel sale volando.
- Despejar el espacio alrededor del paciente para poder colocarlo en la camilla o la cesta.
Si el barco se hunde: al agua de uno en uno
Cuando el barco se está hundiendo, lo más rápido y seguro suele ser que el rescatador se acerque a nado con la eslinga y que la tripulación salte al agua de uno en uno, con el chaleco puesto, cuando él lo indique. A cada persona se le coloca la eslinga y se la iza, sola o junto con el rescatador, según decida la tripulación; el rescatador sube el último. Si llevas un chaleco automático, no te lo quites: la eslinga se coloca por encima.
Y aquí viene una lección que vemos más de lo que nos gustaría: los chalecos guardados en un tambucho de proa no sirven de nada cuando el barco hace agua. Si no se puede llegar a ellos, la tripulación acaba en el agua sin flotabilidad. Los chalecos, siempre a mano o puestos. Te ayudamos a elegir uno en los mejores chalecos salvavidas.
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Para hacerse una idea, nada como verlo
En YouTube hay muchos vídeos de ejercicios y misiones reales de Salvamento Marítimo, y también de canales de navegantes como The Low Cost Sailor, que han grabado prácticas con los medios de rescate. Merece la pena ver unos cuantos para hacerse una composición de lugar: quien tiene experiencia en la mar se fijará en detalles que a otros se les escapan, como cómo se coloca el barco, qué se despeja en cubierta o cómo se mueve el rescatador. Salvamento Marítimo publica también sus vídeos de ejercicios de entrenamiento en su web.
Eso sí, recuerda que cada misión es distinta. Lo que veas en un vídeo es una forma de hacerlo, no la única.
¿Y si quieres colaborar en un entrenamiento?
Para entrenar con realismo, los medios de rescate necesitan a menudo embarcaciones de recreo que colaboren puntualmente: hacer de barco asistido, prácticas de evacuación… Si tu club o tu grupo de navegantes estaría dispuesto, ofrécelo al Centro de Coordinación de Salvamento Marítimo de tu zona, que es quien gestiona y programa esos entrenamientos. Se aprende muchísimo viéndolo desde dentro.
Preguntas frecuentes
¿Hay que mantener el rumbo o parar el barco cuando llega el helicóptero?
Depende de la maniobra, y lo decide la tripulación del helicóptero. En buques grandes, el Manual IAMSAR recomienda mantener rumbo y velocidad constantes con el viento por la amura de babor. En embarcaciones pequeñas, sobre todo cuando el rescatador va a llegar a nado, lo habitual es que pidan parar o desembragar el motor. Lo importante es estar a la escucha en el canal 16 y seguir sus indicaciones.
¿Puedo coger el gancho o el cable en cuanto llega a cubierta?
No. El helicóptero acumula electricidad estática y la descarga al primer contacto. Deja que el gancho, el cable o la línea guía toquen primero el agua o el barco, y sigue lo que te indique el rescatador.
¿Se puede amarrar la línea guía al barco?
No. El Manual IAMSAR lo dice expresamente: el cabo no se ata. Se sujeta con la mano (mejor con guantes) para guiar el gancho, se recoge solo cuando lo indica la tripulación del helicóptero y, si interrumpe la maniobra, se suelta de inmediato.
¿Hace falta soltar el backstay o desmontar partes del barco?
No se pide. Lo que se pide es despejar la zona de trabajo lo máximo posible, siempre que no empeore la seguridad de nadie. Un backstay mal soltado puede dar más problemas de los que resuelve; la tripulación del helicóptero valorará cómo trabajar según el palo, la eslora y el estado de la mar.
¿Qué hago si el barco se está hundiendo?
Ponerse el chaleco, pedir ayuda por radio (canal 16 o llamada de socorro con DSC) y activar la radiobaliza si la llevas. Cuando llegue el helicóptero, lo más habitual es que el rescatador se acerque a nado y que la tripulación salte al agua de uno en uno cuando él lo indique, para ser izados con la eslinga.
¿El rebufo del helicóptero es peligroso?
Es molesto: levanta mucha agua y viento. Lo peligroso son los objetos sueltos que puede arrastrar y las velas que flamean. Con todo trincado y el chaleco puesto, se trabaja sin problema.
Conclusión
Una evacuación en helicóptero siempre impone, pero el papel de la tripulación del barco es sencillo: pedir ayuda pronto, chalecos puestos, todo trincado, la zona de trabajo despejada, no tocar el gancho hasta que descargue y seguir las indicaciones. El resto lo pone una tripulación que entrena precisamente para adaptarse a cada situación.
Última revisión: octubre de 2026.
Fuentes: Manual IAMSAR, volumen III «Medios móviles» (OMI/OACI), sección 2 «Prestación de auxilio»: auxilio prestado por helicópteros, técnica del cabo guía y preparativos a bordo. Otras recomendaciones de seguridad para operaciones con helicóptero: MCA (Reino Unido), MGN 325 «Helicopter Assistance at Sea»; Guardia Costera de EE. UU. (Auxiliary), «Surface Guide to Helicopter Operations», basada en el Boat Crew Seamanship Manual; Salvamento Marítimo. Y la experiencia en rescate del equipo. Cada servicio de rescate tiene sus propios procedimientos: sigue siempre las indicaciones de la tripulación.


✍️ Sobre el autor: Operador de rescate SAR con más de 10 años de servicio y más de 1.000 horas de vuelo en operaciones de búsqueda y rescate marítimo. Piloto de Primera de la Marina Mercante, Licenciado en Náutica y Transporte Marítimo y Técnico en Emergencias Sanitarias. Con reconocimientos profesionales por su labor en operaciones de rescate. 
